Saturday, November 21, 2015

Sobre la dirección plástica y expresiva de nuestra producción teatral

Dirección expresiva 


En este montaje de la pieza Venecia, se desea comunicar el valor de las ilusiones humanas.
Se muestran tres prostitutas, un músico y una señora mayor, dueña del local donde trabajan los personajes.

El músico representará a aquellas personas movidas por el deseo carnal; las dos prostitutas mayores representarán a aquellas personas que viven sin más ilusiones que las de subsistir; la más joven emulará  la ilusión creyente en que no existen límites para el querer; la señora mayor representará las ilusiones máximas, la busca de realización de los grandes deseos que le dan a la vida humana un sentido de plenitud y trascendencia. Se dirigirá a los actores para que sus gestos, expresiones y movimientos sean guiados por estas máximas.

Para el personaje del músico, se trabajará una voz ronca y una postura corporal con centro en el estómago, movimientos toscos y gestos grotescos.  La mayor de las prostitutas mostrará una actitud fina, movimientos delicados y gráciles; mostrará una actitud señorial e impávida ante los acontecimientos que ocurren en la obra. La prostituta de mediana edad mostrará una actitud peleona, y gran efusividad, intensidad en sus emociones, rudeza y tosquedad. La menor de las prostitutas tendrá un andar muy ligero, se busca que su actitud exprese dulzura y alegría: una voz suave y vibrante, movimientos enérgicos; este personaje reaccionará con espontaneidad y hasta se podría decir que precipitadamente. Para el personaje de la señora mayor se trabajará una voz carrasposa y gastada. Su postura corporal se centrará en el coxis y las rodillas. Su actitud mostrará decisión y presencia. Sus movimientos serán torpes y cortos. La actriz realizará la presentación con los ojos cerrados para evidenciar un rasgo fundamental de este personaje, su ceguera.


En  la obra se planea romper con el esquema de “caja escénica” y los personajes en distintas partes de la pieza se moverán fuera del escenario por las distintas partes que conforman las butacas. Esto se hará con la finalidad de poder separar en la historia distintos espacios y tiempos.

Dirección plástica


La dirección plástica se refiere al uso de los aspectos visuales (color, luz, vestuario, maquillaje, escenografía, etc.), la coordinación de ellos para construir una pieza teatral íntegra. Todos estos elementos deben armonizarse con el signo global, al cual se remite toda la obra.  

Nos proponemos crear la atmósfera de un prostíbulo cuyos días de gloria han quedado atrás. Cronos no perdona y así lo que antes fue rojo y dorado, ahora es rosa y ocre; de lo que fue un local de prestigio solo queda ahora un antro de decorado cursi, demodé.

Más que prostitutas, nuestras protagonistas son, por encima de todo, mujeres. Por lo tanto, queremos dotar a cada una de sensibilidad propia en cuanto al vestuario. Cada una de ellas aborda la vestimenta que implica su trabajo de manera distinta; sin embargo, todas llevan en su vestuario y en su maquillaje el desgaste que conlleva la vida alegre.

Conscientemente nos hemos alejado del enfoque que han tomado las representaciones pasadas de la obra. Nuestras prostitutas no son aquellas que se pasean por el pueblo en chancletas.  

La niña de los colores, metáfora de la vida


La niña de los colores nos demuestra los paradigmas, percepciones y críticas de la sociedad vista desde la inocencia infantil. El grupo de teatro nos trajo una pieza llena de contenidos y colores para representar uno de los rasgos más cosechados en la humanidad: los prejuicios.
La sociedad es una paleta infinita de colores, unos más aceptados que otros, pero todos necesarios. ¿Cómo relacionarse con aquellos más raros? ¿Cómo tratas los matices que evitas toda la vida?...

En un intento por identificar los colores, encontramos en el salón de clases como la contradicción del amarillo, la naturaleza aventurera del verde, la feminidad del rosa, la pasión del rojo y la simpatía del azul se unifican para formar un tono desconocido, el blanco.
Ana es la niña nueva del salón, pero no como cualquiera, es muy distraída, callada y se mantiene inexpresiva, pareciera incluso que no escuchara, es diferente, pues padece de autismo. ¿Pero que será esto? Cada niño opina y crea una imagen distinta de la palabra; unos dicen que es una nacionalidad, otros que es una celebración, la misma forma en que criticamos sin conocer a que nos enfrentamos.

Poco a poco los chicos comienzan a tratar a Ana, pero se dan cuenta de lo complicado que es, ella no reacciona de la misma manera, tampoco entiende los juegos. Parece que todos están en un mismo mundo creativo, cada uno tiene un color que demuestra la esencia de su personalidad, mientras que Ana está en blanco…

El blanco no es un matiz, es luz. Es la unión de todos los colores a través del prisma. El instante en que sus compañeros encuentran su reflejo en Ana, y ella los hace sentir entendidos entregándole un creyón a cada uno. De esa forma los colores transmiten el mensaje de la obra, como los prejuicios.

Vuelvo a la pregunta, ¿Cómo relacionarse con aquellos colores más raros?, No sabemos que depara el destino, ni a quienes conoceremos, pero debemos entender que reflejamos miles de tonalidades, donde seguramente encontraremos un punto en común fuera de críticas.
Somos como los niños que sin pensar juzgamos, pero adultos que sabemos cómo herimos. Citando a Rubén Darío; 
“Gentes que llaman sensatas
son otros tantos zorzales,
cuando encuentran pavos reales
sólo les miran las patas.”




Ensayo: Cristina Finocchio