Tuesday, December 22, 2015

Asignación respecto a "Gone Girl"

27. Amy Dunne (Rosamund Pike), Gone Girl | 32 Characters We Loved In Film And TV In 2014:

Fuese cuestión de reivindicación femenina o apología de la infinita libertad humana, el portazo de Nora Helmer ciertamente resonó en las conciencias decimonónicas. Tres olas de feminismo después, sigue haciéndonos ruido… ¿Era su matrimonio tan deplorable que abandonarse a un futuro incierto, contemplada la posibilidad de no volver a ver a sus hijos, resultaba la elección más sensata? Nora no ignoraba lo censurada que resultaría su resolución; no obstante, para el tercer acto de Casa de Muñecas, Nora Helmer había emprendido la búsqueda de “la verdad más allá de la tradición, más allá de la definición, más allá de la imagen”. Torvaldo había descartado el asunto del préstamo como un desagradable malentendido, pero Nora ya no podía ignorar aquello que tanto Amy como Laura tuvieron claro desde el principio: la mujer que su esposo amaba nunca existió. Con el disgusto de Torvaldo, Nora cayó en cuenta de que su matrimonio se fundamentaba en su complacencia, en su buena disposición para representar una mujer que su esposo amase. Cuando las máscaras se caen −y las máscaras siempre se caen−, Nora comprende que ya no sabe no pretender, que ha perdido su propia identidad ante una efigie heredada, ni siquiera elegida voluntariamente para sí.

Amy, por el contrario, no tiene problema alguno con pretender, no es autenticidad lo que busca. En cierto modo, toda su vida había sido eso, una representación.  Creciendo, siempre había sido híper consciente de sí misma, de la manera en que se presentaba ante los demás y, asimismo, de cómo los demás se presentaban ante el mundo. Con el tiempo, Amy se enamoró de su reflejo, de su imagen proyectada, su autoconciencia adquirió un tinte narcisista. Dice Amy de su matrimonio que Nick y ella eran felices pretendiendo ser otras personas; sin embargo, “Nick se volvió perezoso. Se convirtió en alguien con quien yo no acordé casarme”, Nick amenazó la vida ideal que Amy había creado y por ello debía morir. Es el mismo caso de Laura, quien no tiene escrúpulos para deshacerse de su marido cuando este ya ha cumplido su rol “de padre y proveedor desgraciadamente necesario”. Amy y Laura, por lo tanto, tienen maneras similares de concebirse a sí mismas y de manipular las apariencias para hacerse con aquello que ellas consideran que les corresponde.



Saturday, November 21, 2015

Sobre la dirección plástica y expresiva de nuestra producción teatral

Dirección expresiva 


En este montaje de la pieza Venecia, se desea comunicar el valor de las ilusiones humanas.
Se muestran tres prostitutas, un músico y una señora mayor, dueña del local donde trabajan los personajes.

El músico representará a aquellas personas movidas por el deseo carnal; las dos prostitutas mayores representarán a aquellas personas que viven sin más ilusiones que las de subsistir; la más joven emulará  la ilusión creyente en que no existen límites para el querer; la señora mayor representará las ilusiones máximas, la busca de realización de los grandes deseos que le dan a la vida humana un sentido de plenitud y trascendencia. Se dirigirá a los actores para que sus gestos, expresiones y movimientos sean guiados por estas máximas.

Para el personaje del músico, se trabajará una voz ronca y una postura corporal con centro en el estómago, movimientos toscos y gestos grotescos.  La mayor de las prostitutas mostrará una actitud fina, movimientos delicados y gráciles; mostrará una actitud señorial e impávida ante los acontecimientos que ocurren en la obra. La prostituta de mediana edad mostrará una actitud peleona, y gran efusividad, intensidad en sus emociones, rudeza y tosquedad. La menor de las prostitutas tendrá un andar muy ligero, se busca que su actitud exprese dulzura y alegría: una voz suave y vibrante, movimientos enérgicos; este personaje reaccionará con espontaneidad y hasta se podría decir que precipitadamente. Para el personaje de la señora mayor se trabajará una voz carrasposa y gastada. Su postura corporal se centrará en el coxis y las rodillas. Su actitud mostrará decisión y presencia. Sus movimientos serán torpes y cortos. La actriz realizará la presentación con los ojos cerrados para evidenciar un rasgo fundamental de este personaje, su ceguera.


En  la obra se planea romper con el esquema de “caja escénica” y los personajes en distintas partes de la pieza se moverán fuera del escenario por las distintas partes que conforman las butacas. Esto se hará con la finalidad de poder separar en la historia distintos espacios y tiempos.

Dirección plástica


La dirección plástica se refiere al uso de los aspectos visuales (color, luz, vestuario, maquillaje, escenografía, etc.), la coordinación de ellos para construir una pieza teatral íntegra. Todos estos elementos deben armonizarse con el signo global, al cual se remite toda la obra.  

Nos proponemos crear la atmósfera de un prostíbulo cuyos días de gloria han quedado atrás. Cronos no perdona y así lo que antes fue rojo y dorado, ahora es rosa y ocre; de lo que fue un local de prestigio solo queda ahora un antro de decorado cursi, demodé.

Más que prostitutas, nuestras protagonistas son, por encima de todo, mujeres. Por lo tanto, queremos dotar a cada una de sensibilidad propia en cuanto al vestuario. Cada una de ellas aborda la vestimenta que implica su trabajo de manera distinta; sin embargo, todas llevan en su vestuario y en su maquillaje el desgaste que conlleva la vida alegre.

Conscientemente nos hemos alejado del enfoque que han tomado las representaciones pasadas de la obra. Nuestras prostitutas no son aquellas que se pasean por el pueblo en chancletas.  

La niña de los colores, metáfora de la vida


La niña de los colores nos demuestra los paradigmas, percepciones y críticas de la sociedad vista desde la inocencia infantil. El grupo de teatro nos trajo una pieza llena de contenidos y colores para representar uno de los rasgos más cosechados en la humanidad: los prejuicios.
La sociedad es una paleta infinita de colores, unos más aceptados que otros, pero todos necesarios. ¿Cómo relacionarse con aquellos más raros? ¿Cómo tratas los matices que evitas toda la vida?...

En un intento por identificar los colores, encontramos en el salón de clases como la contradicción del amarillo, la naturaleza aventurera del verde, la feminidad del rosa, la pasión del rojo y la simpatía del azul se unifican para formar un tono desconocido, el blanco.
Ana es la niña nueva del salón, pero no como cualquiera, es muy distraída, callada y se mantiene inexpresiva, pareciera incluso que no escuchara, es diferente, pues padece de autismo. ¿Pero que será esto? Cada niño opina y crea una imagen distinta de la palabra; unos dicen que es una nacionalidad, otros que es una celebración, la misma forma en que criticamos sin conocer a que nos enfrentamos.

Poco a poco los chicos comienzan a tratar a Ana, pero se dan cuenta de lo complicado que es, ella no reacciona de la misma manera, tampoco entiende los juegos. Parece que todos están en un mismo mundo creativo, cada uno tiene un color que demuestra la esencia de su personalidad, mientras que Ana está en blanco…

El blanco no es un matiz, es luz. Es la unión de todos los colores a través del prisma. El instante en que sus compañeros encuentran su reflejo en Ana, y ella los hace sentir entendidos entregándole un creyón a cada uno. De esa forma los colores transmiten el mensaje de la obra, como los prejuicios.

Vuelvo a la pregunta, ¿Cómo relacionarse con aquellos colores más raros?, No sabemos que depara el destino, ni a quienes conoceremos, pero debemos entender que reflejamos miles de tonalidades, donde seguramente encontraremos un punto en común fuera de críticas.
Somos como los niños que sin pensar juzgamos, pero adultos que sabemos cómo herimos. Citando a Rubén Darío; 
“Gentes que llaman sensatas
son otros tantos zorzales,
cuando encuentran pavos reales
sólo les miran las patas.”




Ensayo: Cristina Finocchio

Saturday, October 24, 2015

Dos Antígonas

¿Por qué muere Antígona? 

Como Steiner bien escribió: “la Antígona de Sófocles dramatiza la urdimbre de lo íntimo y lo público, de la existencia privada y de la existencia histórica”. La heroína de Sófocles enamoró a generaciones de románticos, quienes se identificaron con la lucha de la joven contra la razón de Estado deshumanizante. En tal conflicto nadie puede ganar, tanto Creonte como Antígona poseen razones de peso: es indiscutible la necesidad de leyes, así como el hecho de que estas no siempre resultarán convenientes; sin embargo, existe un límite para aquello que pueden imponer las instituciones y los dictados del Estado nunca deben impedir aquello que como seres humanos nos debemos los unos a los otros (una sepultura digna, por ejemplo). Parafraseando las líneas finales de la obra Dejadme la esperanza: no puede ser justa una ley que conduzca al suicidio. La diatriba de Estado contra individuo, ley humana contra ley divina, inserta en el mecanismo de la tragedia, finaliza predeciblemente con la desgracia de todos los involucrados.

Mientras que la Antígona de Sófocles muere mártir, quedan mucho menos claros los motivos de aquella que escribiera Anouilh veintiún siglos más tarde. No se trata de una Antígona caída en desgracia; por el contrario, la vida de Antígona parece haber resultado tan bien como pudo haber sido luego de la muerte de Edipo. Ni por un segundo se duda del afecto sincero que le profesan su nana, su hermana Ismena, su prometido Hemón… Hasta se puede intuir un cierto cariño por parte de su tío Creonte, quien muestra hacia  ella una indulgencia que no es posible observar en su trato con ningún otro personaje. Tampoco le mueve el amor hacia Polinices, el hermano que apenas conoció, que pereció por su propia perfidia y cuyo cadáver, descubre, probablemente no sea aquel por el cual sacrifica su futuro.

Por lo tanto, cuando todo insta a Antígona a vivir ¿por qué resuelve Antígona morir? ¿Es Antígona simplemente una caprichosa o una excéntrica?

El propio Creonte articula nuestras dudas. Él mismo se ha colocado en el lugar que le ha tocado, ha tomado el caballo por la brida, la vida, la patria: “Para decir que sí, hay que sudar y arremangarse, tomar la vida con las manos y meterse en ella hasta los codos, Es fácil decir que no, aunque haya que morir. Basta con no moverse y esperar. Esperar para vivir, esperar hasta para que lo maten a uno. Es demasiado cobarde”. “Uno toma el timón, se yergue frente a la montaña de agua, grita una orden y dispara al montón, al primero que dé un paso, ¡al montón!… Era quizás aquel que te había dado fuego, sonriendo, la víspera. Ya no tiene nombre. Y tú tampoco tienes nombre, aferrado a la caña del timón. Solo el barco tiene nombre y la tempestad”.

Antígona, por otro lado, no está dispuesta a perder su nombre. Se identifica con “la pequeña Antígona”, con el mundo de la niñez. La niñez es caprichosa, es excéntrica, es “inmediatez sensorial que es la inocencia del intelecto”. Este estadio infantil se le antoja a Antígona como el único de la existencia auténtica. Antígona no quiere comprender, no quiere aprender a decir que sí, no está dispuesta a contentarse con la mediocridad, con la vida que no necesariamente se nos presenta como nos gustaría. Ella cuestiona la clase de felicidad que le ofrece el futuro, la vida adulta: “¿Qué será mi felicidad? ¿En qué mujer feliz se convertirá la pequeña Antígona? ¿Qué mezquindades tendrá que hacer día a día, para arrancar con los dientes su pedacito de felicidad? Dígame, ¿a quién deberá mentir? ¿A quién sonreír? ¿A quién venderse? ¿A quién deberá dejar morir apartando la mirada?”

Antígona también se angustia por la pérdida de su amado. Creonte le coloca delante a Antígona la perspectiva de la felicidad conyugal, el amor de su prometido, y esta afirma que, a pesar de que su afecto es sincero, “… si la vida, la felicidad de que usted habla han de pasar con él con su desgaste, si Hemón no ha de palidecer cuando yo palidezca, si no ha de creerme muerta cuando tardo cinco minutos… si ha de convertirse a mi lado en el señor Hemón, si ha de aprender a decir que sí él también, entonces ya no amo a Hemón”.

Creonte y Antígona han adoptado posiciones opuestas ante la vida. Estas dos fuerzas, estas dos voluntades de poder perfectas han decidido llevar hasta las últimas consecuencias el papel que les ha tocado representar y en la tragedia esto “afecta a una multiplicidad de terceros a los que nunca (se mirará) a la cara, a quienes no (se hallará) en el rostro de Dios y de los cuales Dios no puede responder”. La tragedia como principio motor toma el lugar de un Dios castigador, que aniquila toda hybris a su paso.

Conservando el nombre de Polinices, Antígona conserva su propio nombre. Preservando el nombre, preserva el recuerdo, el de Polinices y el propio, la cola de la lagartija, las memorias del pasado que anclan el presente. La preservación de la identidad en un marco donde lo social o lo político irrumpe, e interrumpe, la vida privada es el la cuestión que une a Antígona, John Proctor, Adela y las carmelitas. Los personajes solo pueden salvarse a costa de sí mismos y este es un precio que no están dispuestos a pagar.

Ensayo por Laura Soler.

Una de las experiencias que vivimos como grupo esta semana fue asistir a la obra ''Dejarme la Esperanza'' de Teatro UCAB. Este montaje nos permitió adentrarnos de lleno en el género de la tragedia y expandir nuestro entendimiento de la obra Antígona. A continuación, Adjuntaremos una serie de fotos tomadas por Andreina Maris, en las cuales se puede apreciar el increíble trabajo de producción realizados por el grupo de Teatro UCAB.







Bienvenidos a nuestra aventura

Al más puro estilo de Jasón y sus argonautas, hemos abierto este blog para compatir cómo nos embarcamos en esta aventura llamada Comunicaciones Escénicas. 
A través de este medio podrán seguir cómo vamos descubriendo aspectos del teatro semana tras semana: ensayos, vídeos, fotografías y experiencias serán solo algunas de las herramientas que utilizaremos para invitarles a ser parte de nuestro recorrido por el mundo de las tablas.
Estamos bastante emocionados de compartir con ustedes todo lo que vivamos a lo largo de este semestre, y esperamos que con sus comentarios podamos enriquecer aún más esta experiencia.

¡Bienvenidos a bordo!

Andrés Rondón, Laura Soler, Andreina Maris, Cristina Soto, Maria Gabriela Pinto, Stephany De Abreu, Cristina Finocchio, Paola Ramos y Sara Rada.